martes, 28 de abril de 2015

El doble discurso sobre genero de Partido Accion Nacional.


El dia 28 de abril del 2015, una vez mas los panistas nos enseñaron la doble moralidad. ¿Como puede ser que el PAN pida equidad de genero? cuando es el partido que tiene mas  problemas en las cuotas de genero legislativas 

sábado, 18 de abril de 2015

Yo me debo América latina, breves homenaje a Eduardo Galeano

Sin duda, yo me debo al 100% América Latina.

A Argentina, le debo mi sabiduría.
A Cuba, le debo mi espiritualidad.
A México, le debo mi vida.

Y a Uruguay, le debo gran parte de mi inspiración, gracias a ese gran escritor que me recibió varias veces con los brazos abiertos, llamado Eduardo Galeano.

Gracias por todo Eduardo Galeano y América latina.




viernes, 17 de abril de 2015

¿Por que soy liberal-igualitario y socialdemocrata?


 Para mis maestros, Dr. Imer B. Flores, Dr. Marcelo Alegre, Ezequl Monti, y Juan Manuel Ortegui

Como buen joven que soy, gran parte de toda mi vida y a través de mis viajes, siempre me han preocupado los temas de libertad e igualdad y siempre  me repito las mismas preguntas ¿Una es superior a otra o las dos son iguales? ¿Ambas pueden convivir? Durante mi estancia en Argentina, tuve la oportunidad de conocer el liberalismo igualitario a través de grandes maestros que conoci. También tuve la oportunidad de conocer la socialdemocracia a través del radicalismo, gracias a mi amigo Leandro Schiaffino. Ambas corrientes me resultaron ser muy atractivas y con muchos puntos en común, es más me atrevo a decir que ambas se complementan. Pero más me llamó la atención el liberalismo igualitario, por ser una corriente que en su nombre lleva la palabra liberalismo, dado que en nuestras sociedades latinoamericanas, la palabra liberalismo conlleva una connotación negativa, esto es por los grandes errores del liberalismo económico en la década de los 90´s, que trajeron en consecuencia desempleo, desigualdad, pobreza y exclusión social. A continuación explicare brevemente el liberalismo igualitario (con la cual me siento muy identificado)  y su relación y diferencias con la socialdemocracia.

El liberalismo igualitario, piensa que las libertades individuales, son frágiles si no ponemos un piso de igualdad, necesidades básicas, capacidades oportunidades o recursos básicos. Éstas varían dependiendo el autor por ejemplo; capacidades basicas en la idea de Amarty Sen, capacidad de oportunidades John Rawls y igualdad de recursos desde Ronald Dworkin. El estado debe tener deberes positivos (libertad positiva), para garantizar este piso mínimo de igualdad ante todo. El liberalismo igualitario tiene como característica estar en contra del populismo, utilitarismo y del liberal-libertaria, porque estos pueden sacrificar la dignidad, la autonomía de las personas por cuestiones mayoritarias o egoísmo puro. Por lo que el liberalismo igualitario va en contra del absolutismo en todas sus modalidades. Dentro del liberalismo se exige límites éticos y jurídicos a tecnócratas, políticos y empresarios dado que éstos, pueden violar el bienestar de las personas y su autonomía. El mercado no está peleado con el liberalismo igualitario, esto se complementa, dado que el piso de igualdad se puede construir a través de un mercado regulado y con un Estado presente. El mercado tiene que ser dinámico porque crea oportunidades de desarrollo y de bienestar, sin este las personas no podrían construir sus capacidades. Tampoco podrían capacidades construir sin la ayuda del Estado regulador, ambos se complementa. Esta afirmación es visible cuando vemos los dos polos entre mercado y estado, en la historia de la humanidad. Por ejemplo; En la URSS  las personas tenían un alto nivel de igualdad en estudios y servicios básicos, pero todas las libertades tan obstruidas por lo que las oportunidades de desarrollo del individuo estaban impedidas por la falta de libertad. Mientras que, en una sociedad de libre mercado, al existir un estado mínimo que no garantice un piso de igualdad y que solo de las libertades (negativas), los individuos no puede desarrollarse oportunamente.
Para liberalismo igualitario existen ciertas desigualdad aceptables, es lo que John Rawls llama, lotería natural, por lo que se le pide a todos los miembros que hagan un poco de esfuerzo más para garantizar una igualdad. También el del liberalismo igualitario, se acepta desigualdad siempre cuando los que estén mejor ubicados en la sociedad puedan ayudar a los menos desafortunados. Ser liberal igualitario consiste en tomarse en serio la laicidad, esto quiere decir separar el ámbito de lo público y lo privado, esto se interpreta que los privados (iglesias, empresas, organzaciones) no viole o abusen de derechos de terceros y de recursos públicos. El límite entre lo público y lo privado es una línea muy delgadita que se llama derecho del tercer. Desde una visión liberal igualitaria el estado se puede meter en la vida de las personas, siempre y cuando éstos hayan violado o abusado de derechos de terceros, esto quiere decir que un hospital privado que mato a alguien por negligencia médica o un banco hizo fraudes a sus clientes o un esposo violar su pareja, aunque sean cuestiones de ámbito privado en donde se haya firmado un contrato previo, el estado tiene que meterse a proteger los derechos de las personas, y  la dignidad y autonomía que nutre los derechos.
En el liberalismo igualitario no nada más los derechos civiles y políticos (Principio de libertad) son importantes, sino también los derechos económicos sociales y culturales (Principio de diferencia) que son fundamentales, dado que la promoción, respeto y garantizarían de estos promueven la igualdad. Por lo que los liberales igualitarios, nos tomamos los derechos en serios, nosotros pensamos que todo derecho humano o fundamental tiene que ser respetado, protegido, divulgado y garantizado. Esto no significa que se tenga que idealizar a los derechos, porque a su veces, pueden chocar con decisiones democráticas justas, el bienestar general o simplemente alguna veces. Tampoco creemos que los derechos son, o pudieran ser normas subalternas o programáticas. En el liberalismo igualitario cree que de la igualdad política se pasara a la igualdad social.
La democracia, no tiene que ser vista como un medio, sino como un fin. Esto es importantísimo porque para liberalismo igualitario los principios morales y éticos, no vienen de la divinidad, ni los impuso un monarca o una aristocracia u oligarquía. Los principios fueron deliberados democráticamente por todos bajo una presunción de igualdad, bajo un velo de ignorancia en el cual, como no sabíamos qué posición nos tocaría en la sociedad por eso votamos por la sociedad justa. Por lo que el liberalismo igualitario cree en el Constructivismo Ético, de ahí la importancia de la deliberación entre iguales y no de la violencia, ni del absolutismo.
El liberalismo igualitario nació en el mundo anglosajón, pero dado a la importancia que le da este a la igualdad y a la libertad, tiene un hermano en la Europa continental, este hermanos se llama Socialdemocracia. Ambos tienen una esencia en común sobre la idea de democracia y derechos humanos. La socialdemocracia nació cuando vio que el socialismo radical (comunismo), era totalitario o/y autoritario y no le importaba las libertades de los individuos y unificada a los individuos como entes de producción y no como lo que son, humanos con muchas cosas que aportar al mundo. Mientras que, el liberalismo igualitario nació bajo el re-pensamiento de Kant, de liberales clásicos como Alexis de Tocqueville, John Stuart Mil, Jeremy Bentham, Thomas Paine, James Madison, Montesquieu o John Lock y/o de los escritos sobre ética de Adam Smith (esto lo digo por Amarty Sen). El liberalismo igualitario y la socialdemocracia se encuentran en el concepto de “Estado constitucional democrático”, esto quiere decir que ambas corrientes enfatizan en el cuidado de los derechos y en el balance del poder. Ambas corrientes, a diferencia del marxismo que nada más requiere una visión empírica, el liberalismo igualitario y la socialdemocracia ven al mundo con ojos normativos y empíricos. Un punto importantísimo, que diferencia a estos dos hermanos, es que para la socialdemocracia se llega a la justicia; a través de la definición de lo que es injusto, porque es más fácil saber lo que es injusto que lo que es justo, mientras que,  para el liberalismo igualitario, se logra la justicia desde la igualdad. Ambos hermanos creen que la legitimación del estado, está en salvaguardar los derechos de los ciudadanos a través una constitución, y fomentar la igualdad a través de los derechos sociales, con la utilización de los recursos públicos para el cuidado de estos. Por lo que lleva que qué estos hermanos, fomenten el Estado de bienestar y Estado Paternalista, en donde el estado respete las decisiones de los individuos (siempre y cuando las personas no intervengan en los derechos de otras personas), fomentan la imparcialidad moral de en sí mismo y promueven la igualdad recursos mínimos e igualdad formal entre los ciudadanos.

En conclusión, ambas corrientes comparten los mismos retos, que son ¿Cómo ser socialdemócrata o liberal igualitario en la globalización? ¿Cómo hacer que convivan la igualdad con el pluralismo? ¿Cómo determinar en qué casos prevalece la democracia o la constitución, o viceversa? ¿Cómo plantear una pensión global, un ingreso universal o una economía comunitaria? ¿Cómo dialogar con sociedades no democráticas, pero decentes? Sin duda son desafíos grandes para estas dos corrientes de la izquierda, pero con el diálogo y repensando a la sociedad vamos a poder enfrentar estos desafíos.

Foto del Parlamento Britanico, tomada por mi. 

lunes, 13 de abril de 2015

Los hijos de Galeano por David Bazan

Los hijos de Galeano

“RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.” (El libro de los abrazos)

*Cada día debe tener una buena historia que contar y de eso se trata este relato. 

Llegó noviembre de 2012, y con ese mes llegó también Eduardo Galeano a la Ciudad de México. Los pacientes estábamos impacientes por observarlo, por escucharlo, por apapacharlo. Nos visitaba a la UNAM, presentaba su último libro “Los hijos de los días”, y sus hijos, nosotros los lectores, con días de entusiasmo lo esperamos, hubieron algunos que nos desvelamos por tener un buen sitio en ese maravilloso lugar como es la Sala Nezahualcóyotl. La cita tuvo lugar el día 05, mis amigos y yo estuvimos en una zona privilegiada, nos adueñamos de la primera fila sin importar que estuvieran reservados a la crema y nata de la Universidad y de la Ciudad. El recinto saturado a su máxima capacidad, con una fila interminable de personas que terminó por ubicarlos en salas externas y con las ganas de poder ver al maestro en persona, conformándose con escucharlo y mirarlo fuera de la Sala, como ocurría siempre. Más de 2310 asientos no fueron suficientes para albergar a toda esa gente que se formó desde las 6 de la mañana a pesar de que el recital comenzara 12 horas después. Si le hubieran ofrecido el Estadio Olímpico Universitario seguramente lo hubiera también llenado. Pero entonces entró él, el público, en su mayoría jóvenes, lo ovacionamos y aplaudimos de pie. Lo aclamamos cada que nos narraba una historia, esas historias que todos conocemos pero no sabemos como contarlas. Con ese tono tan dulce, penetrante, pausado que tantas veces hemos escuchado. Fue así como el escritor uruguayo nos hacía reflexionar y le da voz a aquellos que no la tienen. El evento finalizó pero no las ganas de aquellos que queríamos saludarlo. Salió rápido, ni tiempo ni instante de pillarlo. Se fue nuestro momento con la lluvia que caía aquella noche en Ciudad Universitaria. Mas llegó el día 09 y llegó también una nueva oportunidad. Se presentaría en el Hotel Hilton de la Ciudad de México para el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Un día antes, yo había acompañado a Elena Poniatowska a dar una conferencia en el mismo espacio. Me aprendí todos las salidas y entradas del edificio con la esperanza de encontrarlo al día siguiente. Y así fue, veníamos de compartir muy buen momento con el politólogo y amigo Arnaldo Córdova(✝), al sur de la ciudad. Nos fuimos y llegamos tarde, el Hotel tenía filas y filas y más filas en sus 4 primeros pisos. Nunca sus salas conferenciales estuvieron tan llenas. Pero ahí estábamos, hice uso de mis recuerdos para evadir la seguridad y filas que ahí estaban. Logramos posicionarnos en un espléndido lugar del Salón. Igualmente aquí, el recinto quedó muy chico. Ya acomodados, con nuestra silla asegurada, salimos e hicimos guardia. Sabía donde habían instalado a Elenita y asumí que en el mismo lugar iban a recibir al maestro Galeano. Probablemente pasó más de una hora de espera, la gente adentro estaba ansiosa, nosotros en el pasillo seguíamos ilusionados. De pronto apareció, venía con un séquito de mal encarados ajenos a él pero que sin motivo lo protegían. Nos empujaron para que pasara a la habitación que le tenían reservada, pero no pudieron. Mi amigo Roberto de alguna manera se las ingenió y pudo esquivar la escolta estorbosa que nos separaba del escritor. Logró decirle algunas palabras y el maestro lo recordó, pero los que lo acompañaban lo alejaron sin poder ni decir adiós. Lo llevaron a otro cuarto y la gente que esperaba se dio cuenta de lo que ocurría, comenzaron a salir con el mismo deseo de ver a ese enorme genio. Los organizadores empezaron a evitar la salida de la multitud al pasillo. Nosotros desconcertados estuvimos a punto de abandonar el sueño, dispuestos a regresar a nuestros asientos y volverlo a intentar en otra ocasión, fue entonces cuando por la puerta salió Helena, su esposa, se dirigió a Roberto y comenzamos a suplicarle que nos permitieran saludarlo. Se nos quedó viendo, seguimos insistiendo. “No debería de hacer esto” nos comentó, “espérenme aquí”. Regresó a la habitación, nuestras pobres esperanzas se resumieron a un instante. Nunca antes nuestras venas se sintieron tan abiertas. Salió nuevamente del cuarto llegando a nosotros y sin más nos dijo: “síganme”. Y así lo hicimos, pasamos entre los escoltas, los organizadores y demás admiradores como espíritus, sin impedimento de nadie, como a los que acostumbraba él defender: a los invisibles. Y entramos, sólo 4 de sus allegados y nosotros dos. Tranquilo Galeano nos recibió con su acento uruguayo y su sencillez apreciable de siempre. De tez rozada, su ropaje de costumbre, algo cansado, nos acogió como sus hermanos. Nos presentamos, y empezó a escuchar, escuchar y escuchar. Platicamos de todo y de nada, de nuestros países, literatura, nuestras costumbres, comida, amigos. Al terminar, salimos estremecidos, ya no sólo conocíamos al gran maestro Eduardo Galeano a través de su obra, sino en persona. Un ser humilde, divertido, reflexivo y con mucho sentido común. Fue un instante apenas, pero un instante significativo e inolvidable, como para ponerlo de portada en un tratado de interpretación de los sueños.




Por David Bazan                                                                                                         

jueves, 9 de abril de 2015

democracia liberal

democracia liberal es la solución institucional al problema de compatibilidad entre democracia y liberalismo. Es un modo de resolver en equilibrio entre su función como institución pública (abordar los asuntos públicos), su fundamentación liberal (preservar la libertad negativa)  y su principio de legitimidad democrática (la voluntad expresada en votos)”


Felix Ovejero