A Argentina, le debo mi sabiduría.
A Cuba, le debo mi espiritualidad.
A México, le debo mi vida.
Y a Uruguay, le debo gran parte de mi inspiración, gracias a ese gran escritor que me recibió varias veces con los brazos abiertos, llamado Eduardo Galeano.
Gracias por todo Eduardo Galeano y América latina.

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