viernes, 17 de abril de 2015

¿Por que soy liberal-igualitario y socialdemocrata?


 Para mis maestros, Dr. Imer B. Flores, Dr. Marcelo Alegre, Ezequl Monti, y Juan Manuel Ortegui

Como buen joven que soy, gran parte de toda mi vida y a través de mis viajes, siempre me han preocupado los temas de libertad e igualdad y siempre  me repito las mismas preguntas ¿Una es superior a otra o las dos son iguales? ¿Ambas pueden convivir? Durante mi estancia en Argentina, tuve la oportunidad de conocer el liberalismo igualitario a través de grandes maestros que conoci. También tuve la oportunidad de conocer la socialdemocracia a través del radicalismo, gracias a mi amigo Leandro Schiaffino. Ambas corrientes me resultaron ser muy atractivas y con muchos puntos en común, es más me atrevo a decir que ambas se complementan. Pero más me llamó la atención el liberalismo igualitario, por ser una corriente que en su nombre lleva la palabra liberalismo, dado que en nuestras sociedades latinoamericanas, la palabra liberalismo conlleva una connotación negativa, esto es por los grandes errores del liberalismo económico en la década de los 90´s, que trajeron en consecuencia desempleo, desigualdad, pobreza y exclusión social. A continuación explicare brevemente el liberalismo igualitario (con la cual me siento muy identificado)  y su relación y diferencias con la socialdemocracia.

El liberalismo igualitario, piensa que las libertades individuales, son frágiles si no ponemos un piso de igualdad, necesidades básicas, capacidades oportunidades o recursos básicos. Éstas varían dependiendo el autor por ejemplo; capacidades basicas en la idea de Amarty Sen, capacidad de oportunidades John Rawls y igualdad de recursos desde Ronald Dworkin. El estado debe tener deberes positivos (libertad positiva), para garantizar este piso mínimo de igualdad ante todo. El liberalismo igualitario tiene como característica estar en contra del populismo, utilitarismo y del liberal-libertaria, porque estos pueden sacrificar la dignidad, la autonomía de las personas por cuestiones mayoritarias o egoísmo puro. Por lo que el liberalismo igualitario va en contra del absolutismo en todas sus modalidades. Dentro del liberalismo se exige límites éticos y jurídicos a tecnócratas, políticos y empresarios dado que éstos, pueden violar el bienestar de las personas y su autonomía. El mercado no está peleado con el liberalismo igualitario, esto se complementa, dado que el piso de igualdad se puede construir a través de un mercado regulado y con un Estado presente. El mercado tiene que ser dinámico porque crea oportunidades de desarrollo y de bienestar, sin este las personas no podrían construir sus capacidades. Tampoco podrían capacidades construir sin la ayuda del Estado regulador, ambos se complementa. Esta afirmación es visible cuando vemos los dos polos entre mercado y estado, en la historia de la humanidad. Por ejemplo; En la URSS  las personas tenían un alto nivel de igualdad en estudios y servicios básicos, pero todas las libertades tan obstruidas por lo que las oportunidades de desarrollo del individuo estaban impedidas por la falta de libertad. Mientras que, en una sociedad de libre mercado, al existir un estado mínimo que no garantice un piso de igualdad y que solo de las libertades (negativas), los individuos no puede desarrollarse oportunamente.
Para liberalismo igualitario existen ciertas desigualdad aceptables, es lo que John Rawls llama, lotería natural, por lo que se le pide a todos los miembros que hagan un poco de esfuerzo más para garantizar una igualdad. También el del liberalismo igualitario, se acepta desigualdad siempre cuando los que estén mejor ubicados en la sociedad puedan ayudar a los menos desafortunados. Ser liberal igualitario consiste en tomarse en serio la laicidad, esto quiere decir separar el ámbito de lo público y lo privado, esto se interpreta que los privados (iglesias, empresas, organzaciones) no viole o abusen de derechos de terceros y de recursos públicos. El límite entre lo público y lo privado es una línea muy delgadita que se llama derecho del tercer. Desde una visión liberal igualitaria el estado se puede meter en la vida de las personas, siempre y cuando éstos hayan violado o abusado de derechos de terceros, esto quiere decir que un hospital privado que mato a alguien por negligencia médica o un banco hizo fraudes a sus clientes o un esposo violar su pareja, aunque sean cuestiones de ámbito privado en donde se haya firmado un contrato previo, el estado tiene que meterse a proteger los derechos de las personas, y  la dignidad y autonomía que nutre los derechos.
En el liberalismo igualitario no nada más los derechos civiles y políticos (Principio de libertad) son importantes, sino también los derechos económicos sociales y culturales (Principio de diferencia) que son fundamentales, dado que la promoción, respeto y garantizarían de estos promueven la igualdad. Por lo que los liberales igualitarios, nos tomamos los derechos en serios, nosotros pensamos que todo derecho humano o fundamental tiene que ser respetado, protegido, divulgado y garantizado. Esto no significa que se tenga que idealizar a los derechos, porque a su veces, pueden chocar con decisiones democráticas justas, el bienestar general o simplemente alguna veces. Tampoco creemos que los derechos son, o pudieran ser normas subalternas o programáticas. En el liberalismo igualitario cree que de la igualdad política se pasara a la igualdad social.
La democracia, no tiene que ser vista como un medio, sino como un fin. Esto es importantísimo porque para liberalismo igualitario los principios morales y éticos, no vienen de la divinidad, ni los impuso un monarca o una aristocracia u oligarquía. Los principios fueron deliberados democráticamente por todos bajo una presunción de igualdad, bajo un velo de ignorancia en el cual, como no sabíamos qué posición nos tocaría en la sociedad por eso votamos por la sociedad justa. Por lo que el liberalismo igualitario cree en el Constructivismo Ético, de ahí la importancia de la deliberación entre iguales y no de la violencia, ni del absolutismo.
El liberalismo igualitario nació en el mundo anglosajón, pero dado a la importancia que le da este a la igualdad y a la libertad, tiene un hermano en la Europa continental, este hermanos se llama Socialdemocracia. Ambos tienen una esencia en común sobre la idea de democracia y derechos humanos. La socialdemocracia nació cuando vio que el socialismo radical (comunismo), era totalitario o/y autoritario y no le importaba las libertades de los individuos y unificada a los individuos como entes de producción y no como lo que son, humanos con muchas cosas que aportar al mundo. Mientras que, el liberalismo igualitario nació bajo el re-pensamiento de Kant, de liberales clásicos como Alexis de Tocqueville, John Stuart Mil, Jeremy Bentham, Thomas Paine, James Madison, Montesquieu o John Lock y/o de los escritos sobre ética de Adam Smith (esto lo digo por Amarty Sen). El liberalismo igualitario y la socialdemocracia se encuentran en el concepto de “Estado constitucional democrático”, esto quiere decir que ambas corrientes enfatizan en el cuidado de los derechos y en el balance del poder. Ambas corrientes, a diferencia del marxismo que nada más requiere una visión empírica, el liberalismo igualitario y la socialdemocracia ven al mundo con ojos normativos y empíricos. Un punto importantísimo, que diferencia a estos dos hermanos, es que para la socialdemocracia se llega a la justicia; a través de la definición de lo que es injusto, porque es más fácil saber lo que es injusto que lo que es justo, mientras que,  para el liberalismo igualitario, se logra la justicia desde la igualdad. Ambos hermanos creen que la legitimación del estado, está en salvaguardar los derechos de los ciudadanos a través una constitución, y fomentar la igualdad a través de los derechos sociales, con la utilización de los recursos públicos para el cuidado de estos. Por lo que lleva que qué estos hermanos, fomenten el Estado de bienestar y Estado Paternalista, en donde el estado respete las decisiones de los individuos (siempre y cuando las personas no intervengan en los derechos de otras personas), fomentan la imparcialidad moral de en sí mismo y promueven la igualdad recursos mínimos e igualdad formal entre los ciudadanos.

En conclusión, ambas corrientes comparten los mismos retos, que son ¿Cómo ser socialdemócrata o liberal igualitario en la globalización? ¿Cómo hacer que convivan la igualdad con el pluralismo? ¿Cómo determinar en qué casos prevalece la democracia o la constitución, o viceversa? ¿Cómo plantear una pensión global, un ingreso universal o una economía comunitaria? ¿Cómo dialogar con sociedades no democráticas, pero decentes? Sin duda son desafíos grandes para estas dos corrientes de la izquierda, pero con el diálogo y repensando a la sociedad vamos a poder enfrentar estos desafíos.

Foto del Parlamento Britanico, tomada por mi. 

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