Para
mis maestros, Dr. Imer B. Flores, Dr. Marcelo Alegre, Ezequl Monti, y Juan Manuel Ortegui
Como
buen joven que soy, gran parte de toda mi vida y a través de mis viajes, siempre
me han preocupado los temas de libertad e igualdad y siempre me repito las
mismas preguntas ¿Una es superior a otra o las dos son iguales? ¿Ambas pueden
convivir? Durante mi estancia en Argentina, tuve la oportunidad de conocer el liberalismo igualitario a través de grandes maestros que conoci. También tuve la oportunidad de conocer la socialdemocracia a través del radicalismo,
gracias a mi amigo Leandro Schiaffino. Ambas corrientes me resultaron ser muy
atractivas y con muchos puntos en común, es más me atrevo a decir que ambas se
complementan. Pero más me llamó la atención el liberalismo igualitario, por ser
una corriente que en su nombre lleva la palabra liberalismo, dado que en
nuestras sociedades latinoamericanas, la palabra liberalismo conlleva una
connotación negativa, esto es por los grandes errores del liberalismo económico
en la década de los 90´s, que trajeron en consecuencia desempleo, desigualdad,
pobreza y exclusión social. A continuación explicare brevemente el liberalismo
igualitario (con la cual me siento muy identificado) y su relación y diferencias con la socialdemocracia.
El
liberalismo igualitario, piensa que las libertades individuales, son frágiles
si no ponemos un piso de igualdad, necesidades básicas, capacidades
oportunidades o recursos básicos. Éstas varían dependiendo el autor por
ejemplo; capacidades basicas en la idea de Amarty Sen, capacidad de oportunidades
John Rawls y igualdad de recursos desde Ronald Dworkin. El estado debe tener
deberes positivos (libertad positiva), para garantizar este piso mínimo de
igualdad ante todo. El liberalismo igualitario tiene como característica estar
en contra del populismo, utilitarismo y del liberal-libertaria, porque estos
pueden sacrificar la dignidad, la autonomía de las personas por cuestiones
mayoritarias o egoísmo puro. Por lo que el liberalismo igualitario va en contra del absolutismo en todas
sus modalidades. Dentro del liberalismo se exige límites éticos y jurídicos a
tecnócratas, políticos y empresarios dado que éstos, pueden violar el
bienestar de las personas y su autonomía. El mercado no está peleado con el
liberalismo igualitario, esto se complementa, dado que el piso de igualdad se
puede construir a través de un mercado regulado y con un Estado presente. El
mercado tiene que ser dinámico porque crea oportunidades de desarrollo y de
bienestar, sin este las personas no podrían construir sus capacidades. Tampoco podrían capacidades construir sin la ayuda del Estado regulador, ambos se complementa. Esta
afirmación es visible cuando vemos los dos polos entre mercado y estado, en la
historia de la humanidad. Por ejemplo; En la URSS las personas tenían un alto nivel de igualdad en estudios y servicios básicos, pero todas las libertades tan obstruidas por
lo que las oportunidades de desarrollo del individuo estaban impedidas por la
falta de libertad. Mientras que, en una sociedad de libre mercado, al existir
un estado mínimo que no garantice un piso de igualdad y que solo de las libertades
(negativas), los individuos no puede desarrollarse
oportunamente.
Para
liberalismo igualitario existen ciertas desigualdad aceptables, es lo que John Rawls
llama, lotería natural, por lo que se le pide a todos los miembros que hagan un
poco de esfuerzo más para garantizar una igualdad. También el del liberalismo igualitario, se acepta
desigualdad siempre cuando los que estén mejor ubicados en la sociedad puedan
ayudar a los menos desafortunados. Ser liberal igualitario consiste en tomarse
en serio la laicidad, esto quiere decir separar el ámbito de lo público y lo
privado, esto se interpreta que los privados (iglesias, empresas, organzaciones)
no viole o abusen de derechos de terceros y de recursos públicos. El límite
entre lo público y lo privado es una línea muy delgadita que se llama derecho
del tercer. Desde una visión liberal igualitaria el estado se puede meter en la
vida de las personas, siempre y cuando éstos hayan violado o abusado de
derechos de terceros, esto quiere decir que un hospital privado que mato a
alguien por negligencia médica o un banco hizo fraudes a sus clientes o un
esposo violar su pareja, aunque sean cuestiones de ámbito privado en donde se
haya firmado un contrato previo, el estado tiene que meterse a proteger los derechos
de las personas, y la dignidad y autonomía que nutre los derechos.
En
el liberalismo igualitario no nada más los derechos civiles y políticos (Principio
de libertad) son importantes, sino también los derechos económicos sociales y
culturales (Principio de diferencia) que son fundamentales, dado que la
promoción, respeto y garantizarían de estos promueven la igualdad. Por lo que
los liberales igualitarios, nos tomamos los derechos en serios, nosotros pensamos
que todo derecho humano o fundamental tiene que ser respetado, protegido,
divulgado y garantizado. Esto no significa que se tenga que idealizar a los
derechos, porque a su veces, pueden chocar con decisiones democráticas justas, el
bienestar general o simplemente alguna veces. Tampoco creemos que los derechos son, o pudieran ser normas
subalternas o programáticas. En el liberalismo igualitario cree que de la
igualdad política se pasara a la igualdad social.
La
democracia, no tiene que ser vista como un medio, sino como un fin. Esto es
importantísimo porque para liberalismo igualitario los principios morales y
éticos, no vienen de la divinidad, ni los impuso un monarca o una aristocracia
u oligarquía. Los principios fueron deliberados democráticamente por todos bajo
una presunción de igualdad, bajo un velo de ignorancia en el cual, como no
sabíamos qué posición nos tocaría en la sociedad por eso votamos por la
sociedad justa. Por lo que el liberalismo igualitario cree en
el Constructivismo Ético, de ahí la importancia de la deliberación entre
iguales y no de la violencia, ni del absolutismo.
El
liberalismo igualitario nació en el mundo anglosajón, pero dado a la
importancia que le da este a la igualdad y a la libertad, tiene un hermano en
la Europa continental, este hermanos se llama Socialdemocracia. Ambos tienen
una esencia en común sobre la idea de democracia y derechos humanos. La socialdemocracia
nació cuando vio que el socialismo radical (comunismo), era totalitario o/y autoritario y no le importaba las libertades de los individuos y unificada a los
individuos como entes de producción y no como lo que son, humanos con muchas
cosas que aportar al mundo. Mientras que, el liberalismo igualitario nació bajo el re-pensamiento de Kant, de liberales clásicos como Alexis de Tocqueville, John
Stuart Mil, Jeremy Bentham, Thomas Paine, James Madison, Montesquieu o John
Lock y/o de los escritos sobre ética de Adam Smith (esto lo digo por Amarty Sen).
El liberalismo igualitario y la socialdemocracia se encuentran en el concepto
de “Estado constitucional democrático”, esto quiere decir que ambas corrientes
enfatizan en el cuidado de los derechos y en el balance del poder. Ambas corrientes,
a diferencia del marxismo que nada más requiere una visión empírica, el liberalismo igualitario y la socialdemocracia ven al
mundo con ojos normativos y empíricos. Un punto importantísimo, que diferencia
a estos dos hermanos, es que para la socialdemocracia se llega a la justicia; a
través de la definición de lo que es injusto, porque es más fácil saber lo que
es injusto que lo que es justo, mientras que, para
el liberalismo igualitario, se logra la justicia desde la igualdad. Ambos
hermanos creen que la legitimación del estado, está en salvaguardar los
derechos de los ciudadanos a través una constitución, y fomentar la
igualdad a través de los derechos sociales, con la utilización de los recursos
públicos para el cuidado de estos. Por lo que lleva que qué estos hermanos,
fomenten el Estado de bienestar y Estado Paternalista, en donde el estado respete las
decisiones de los individuos (siempre y cuando las personas no intervengan en
los derechos de otras personas), fomentan la imparcialidad moral de en sí mismo
y promueven la igualdad recursos mínimos e igualdad formal entre los ciudadanos.
En
conclusión, ambas corrientes comparten los mismos retos, que son ¿Cómo ser
socialdemócrata o liberal igualitario en la globalización? ¿Cómo hacer que
convivan la igualdad con el pluralismo? ¿Cómo determinar en qué casos prevalece
la democracia o la constitución, o viceversa? ¿Cómo plantear una pensión
global, un ingreso universal o una economía comunitaria? ¿Cómo dialogar con
sociedades no democráticas, pero decentes? Sin duda son desafíos grandes para
estas dos corrientes de la izquierda, pero con el diálogo y repensando a la
sociedad vamos a poder enfrentar estos desafíos.
| Foto del Parlamento Britanico, tomada por mi. |
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